IMAGINA QUE LA RENTA
Escrito por Crisitina Morini, Andrea Fumagalli*   

A través de los cambios que han marcado el pasaje del capitalismo industrial-fordista al cognitivo-relacional, uno de los roles relevantes lo ocupa el nuevo protagonismo de las mujeres. Un evidente proceso de feminización del trabajo se ha acompañado de la marcada valorización (en términos capitalistas) de aquellas facultades lingüístico-relacionales, de atención y de cura, que representan una aportación histórica de las mujeres. En el curso del ultimo decenio los análisis sobre el tema han sido numerosos, sobretodo al interior de la corriente de pensamiento que se rehace a la experiencia de la investigación de tipo operaista.
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CiudadaníaS, Metropolis, Commonfare

En las discusiones de Exit el deseo constituyente no es otro que el de cooperar en el esfuerzo por construir el común. Dar un contenido real, y por tanto innovador,  al derecho a la ciudad que, en el siglo XXI,  es necesariamente el derecho a la globalización.

Ese deseo se robustece cuando se observa el medioambiente político que nos rodea: en el menos malo de los casos, una extraña mezcla de nostalgia, derrota, autosatisfacción, y en el peor,  una coctel de corrupción, apología identitaria y batalla feroz contra los sectores  vulnerables a fin de ganarse poco más que una portada de periódico. En definitiva un medioambiente que, como repulsa, actúa a modo de incentivo, ya sin pausa,  a tomar el  rumbo de la libertad, de la pasión alegre de construir una ciudad y un mundo común y en común.
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Autoformación

 

Del Fordismo al Posfordismo. Autoformación como práctica organizativa en el capitalismo cognitivo.

 

¿Por qué la autoformación es una práctica organizativa? Para responder a esta pregunta debemos en primer lugar apuntar unas líneas sobre la nueva naturaleza u ontología del capitalismo, que ha sido definido como capitalismo cognitivo. En la época del capitalismo fordista, de organización científica del trabajo (taylorismo), de trabajo en las cadenas de montaje, la producción de valor estaba basada en un sistema de fábricas que daban trabajo a la mayor parte de la población, el cual vivía acompañado en el mundo desarrollado de un sistema social y económico de bienestar: el welfare State. En el capitalismo fordista la producción era material y el lugar de organización de las luchas era la fábrica. Posteriormente, después de las luchas inauguradas con las del 68, la producción de valor se desplaza de las fábricas, de los lugares de producción del capitalismo fordista, a toda la metropolis. Es la producción de signos, lenguaje, formas de vida, afectos y comunicación la que se convierte en hegemónica y central para la acumulación de valor. El capitalismo pasa de tener una naturaleza material a otra de carácter inmaterial, basada en la producción de bienes inmateriales. Términos como sociedad de la información, economía del conocimiento o capitalismo cognitivo (nosotros preferimos éste último porque no borra las relaciones de explotación ni el conflicto de clase presentes en esta nueva forma de la relación capital – trabajo) se colocan como los significantes de descripción de la era postfordista. Esta transición del capitalismo fordista al postfordista o capitalismo cognitivo coincide con el desmantelamiento del Estado del Bienestar, con la mercantilización o privatización de “lo público”, incluyendo dentro del ámbito de lo público a la institución universitaria, siendo el mismo Estado el garante de la privatización de la universidad.
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